HOY SE VOTA LOS PLIEGOS DE LOS DOS HOMBRES PROPUESTOS POR EL PRESIDENTE JAVIER MILEI
La sesión del Senado tendría garantizado el quórum y Lijo y García-Mansilla se encaminarían a ser rechazados
Hubo novedades respecto a la manera cómo piensan actuar este jueves varios senadores que estaban todavía en duda. Las razones que justifican el panorama complicadísimo para los dos nombres propuestos. Otra sesión clave que no podrá presidir Villarruel.
El jefe del bloque radical del Senado, Eduardo Vischi, visitó este martes la Casa de Gobierno. Cuando esa información se conoció, a nadie le quedaron dudas del motivo de su concurrencia: la sesión de este jueves para votar finalmente para completar la Corte Suprema, Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla.
Habiendo sido tantas veces funcional a los deseos del Gobierno nacional, en función de la relación que su gobernador Gustavo Valdés quiere mantener con la Rosada, esta vez el correntino fue a Balcarce 50 con un planteo concreto que era el de que el presidente retirara ambos pliegos del Senado. La sugerencia lejos estaba de representar un desafío al Ejecutivo: simplemente buscaba evitarle al Gobierno un traspié en el recinto.
Sucede que, si la sesión pedida por Unión por la Patria para este jueves se lleva a cabo, todo indica que ninguno de los dos jueces propuestos pasaría el filtro del Senado, de ahí que el radical insistiera con el retiro de los pliegos para evitarle al Gobierno un traspié. Y hablamos de insistencia por cuanto eso es algo que ya esa parte de la oposición le ha pedido a los emisarios del Gobierno, sin encontrar antes ni ahora una respuesta positiva.
En este caso Vischi llevó también como novedad que el radicalismo está dispuesto a dar quórum este jueves. Así las cosas, todo indica que habrá sesión a partir de las 14 y, en ese caso, la suerte estaría echada para Lijo y García-Mansilla.
Desde la semana pasada que el Gobierno tiene claro que los números no han cambiado desde que en vísperas del cierre del período de sesiones extraordinarias tuvo que postergar una definición, habida cuenta de que se exponía a un rechazo. Ante esa percepción, el oficialismo comenzó a pensar en que lo mejor sería que la sesión se cayera, para mantener viva la esperanza un tiempo más. Pero todas las fuentes oficiales consultadas en la Rosada expresaron que el presidente ya prefiere desentenderse de la situación y dejar de una vez por todas que se defina el tema.
Si se suspende por falta de quórum la sesión, estará muy bien a los ojos libertarios; pero si arranca la misma y se confirma un doble rechazo, abonará las críticas que siempre redobla el Gobierno contra la oposición en su conjunto.
Lo cierto es que el oficialismo mucho no ha hecho hasta ahora para mejorar las chances de uno y otro candidato a la Corte. Lo máximo que hizo -y fue un gesto significativo por cierto- fue la designación de ambos por decreto, algo que quedará marcado en la historia, aunque de alguna manera contribuyó a este desenlace.
Manuel García-Mansilla siempre fue el legislador más afín a las ideas libertarias. Y su trayectoria generó la anuencia de buena parte de la oposición más dialoguista, contrariamente a la postulación del juez federal Ariel Lijo, destinatario de una oposición como nunca ha tenido un candidato propuesto para ese cargo por algún gobierno. Así y todo, Lijo es quien más cerca estuvo -o estaría- de alcanzar la aprobación en la Cámara alta, apalancado en la principal oposición en el Senado.
A esta altura es inocultable que Lijo surgió de una propuesta del expresidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, máximo interesado en generar una nueva mayoría en el Tribunal Superior que le permita volver a ostentar la presidencia del mismo. Presidente de la Corte Suprema entre los años 2007 y 2018, Lorenzetti llegó a ese tribunal propuesto por Néstor Kirchner para reemplazar al juez Adolfo Vázquez, uno de los jueces de la mayoría automática que el kirchnerismo desarmó a través de la vía del juicio político. Fue desbancado de la presidencia por uno de los dos miembros de la Corte designados en tiempos de Cambiemos, Carlos Rosenkrantz, a quien luego sucedió Horacio Rosatti, que preside el cuerpo desde 2021. Y fue quien sugirió a Santiago Caputo la elección de Ariel Lijo para sumar a la Corte Suprema.
El Gobierno se entusiasmó con la posibilidad de cambiar la relación de fuerzas en una Corte que siempre miró con desconfianza, pero desde un primer momento Lijo recibió la instrucción de garantizarse por sí solo los votos necesarios para asumir. Le fue bien en un principio, al punto tal de haber conseguido el dictamen correspondiente, cosa que a García-Mansilla se le hizo muy cuesta arriba y, cuando finalmente estuvo habilitado para ser tratado su pliego en el recinto, el dictamen fue de rechazo.
Como el Gobierno no movió un dedo -supuestamente- por uno ni por otro, se desentiende de una eventual derrota en el recinto, como sucedería este jueves. En rigor de verdad, las negociaciones por Lijo sí habrían existido, llevadas adelante por el viceministro de Justicia Sebastián Amerio y el senador camporista Eduardo de Pedro. Dicen que las mismas incluían la propuesta de acuerdos para la designación de 140 miembros para juzgados vacantes, y que como gesto oficial incluyeron la falta de quórum para el tratamiento en Diputados de la ley de ficha limpia.
Pero cuando ese tratamiento se reactivó en extraordinarias, las relaciones volvieron a tensarse con el kirchnerismo. Más aún cuando el presidente comenzó a trastabillar en el verano, con su discurso en Davos y, sobre todo, el escándalo $Libra. Los contrapuntos entre Cristina Fernández y el presidente se hicieron más regulares y el kirchnerismo tomó la determinación de no darle ninguna victoria al mileísmo. El interbloque UP, además, ya había prometido que no votaría nunca a un juez que aceptara ser designado por decreto, como terminó sucediendo con ambos.
Alcanzan 25 votos en el Senado para que un pliego para la Corte sea rechazado. Los números cambian, eso sí, en función de los presentes y las abstenciones. En el caso de García-Mansilla, el rechazo tiene votos de sobra, si se suman los de Unión por la Patria, aun si el nuevo bloque de Convicción Federal se diferenciara aprobando. Además, contará García-Mansilla con el rechazo de Guadalupe Tagliaferri (Pro) y Martín Lousteau (UCR) que ya firmaron un dictamen de rechazo.
En el caso de Lijo, el rechazo se hace un poco más difuso, pero sigue siendo lo más probable. El kirchnerismo puro no piensa convalidarlo, con lo cual habría que sumar los votos de los 15 miembros de Unidad Ciudadana, a los de otros cristinistas que están en el Frente Nacional y Popular: Lucía Corpacci, María Inés Pilatti Vergara y el camporista Mariano Recalde. Probablemente también la riojana María Florencia López.
No habría que descartar que José Mayans termine absteniéndose, habida cuenta de la división que podría darse en su interbloque y que su gobernador, Gildo Insfrán, está a favor de la designación de Lijo.
Por supuesto, también hay que contar con el voto en contra del formoseño exoficialista Francisco Paoltroni, contrario a Lijo desde el minuto cero y que precisamente fue expulsado de La Libertad Avanza por la virulencia con la que rechazó siempre al juez federal.
A esos 19 votos contra Lijo habría que sumar los de Tagliaferri, Lousteau, los también radicales Carolina Losada y Pablo Daniel Blanco, más los del Pro Andrea Cristina, Alfredo De Angeli, María Victoria Huala y Luis Juez. Habrá que ver si también se suma Martín Göerling Lara. La que ya dijo que no cuenten con ella es la cordobesa Carmen Alvarez Rivero, que el martes posteó que se abstendrá, lo cual siempre es bueno para ambos jueces, a los que solo les preocupa que no les voten en contra. “Los cordobeses no me votaron para votar con los K y Lousteau -argumentó-. Y si el kirchnerismo, junto con aliados como Lousteau, Tagliaferri y otros de la UCR, quieren que votemos a los dos jueces en una misma votación, voy a abstenerme para NO votar a Lijo. En ese caso, voy a explicar el sentido de mi voto: me abstengo porque NO quiero darle el acuerdo a Lijo. Sí se lo daría a García-Mansilla, pero como decidieron votar los dos pliegos juntos, no puedo acompañarlo con mi voto”, sostuvo.
Más allá de la postura de estos dos últimos senadores más cercanos a Patricia Bullrich, el rechazo de Lijo podría estar sumando -sacando a los 4 senadores de Convicción Federal, que podrían despegarse del resto del interbloque- al menos 27 senadores, suficientes para justificar que haya tomado la precaución de no renunciar al Juzgado Federal N° 4.
¿Pero habrá o no habrá quórum? Todo indica que sí, contando con la mayoría del interbloque UP, que llamó a esta sesión, más buena parte de los radicales, Guadalupe Tagliaferri, y la cordobesa Alejandra Vigo.
Teniendo en cuenta que, en caso de ser rechazada su designación, García-Mansilla tendría resuelto renunciar a la Corte para evitar el deterioro que le significaría el tironeo reglamentario que se daría en torno a la legalidad de sus fallos tras ser rechazado por el pleno, la novela de estos jueces de la Corte podría llegar a su fin este jueves. Eso comenzará a develarse antes de que se cumpla media hora desde el inicio de una sesión clave del Senado que, nuevamente, no podrá ser presidida por Victoria Villarruel, por encontrarse el presidente en el exterior.